Poemas basados en los Salmos
Los Salmos son el libro más poético de la Biblia. Estos poemas basados en los Salmos retoman tres de sus cantos —el pastor, el refugio y la alabanza— con voz de hoy.
Poema inspirado en el Salmo 23
El pastor y la sed
Nada me falta cuando Él me guía,
aunque el camino cruce la sequía;
hay pastos donde el alma se recuesta
y un agua que no pide todavía.
Me lleva junto a arroyos que susurran
un verde que se escucha en la mañana;
y aunque cruce los valles de la sombra,
su vara me acompaña y me reclama.
Preparas una mesa ante mis males,
y el aceite desborda sobre el aire;
habitaré en tu casa mientras dure
la sed que me trajiste hasta la tarde.
Poema del Salmo 91 sobre el refugio
A la sombra
El que habita al abrigo del Altísimo
conoce una quietud que no se explica;
duerme mientras afuera pasa el miedo
y no le toca el filo de la esquirla.
No temerás la flecha de la noche,
ni el ruido que camina por la niebla;
caerán mil a tu lado, y tú, en silencio,
verás que la tormenta se serena.
Porque pusiste en Él tu casa entera,
y Él puso su ala tibia en tu tristeza;
lo que temías se volvió camino
y el camino, un lugar donde se llega.
Poema inspirado en los Salmos de alabanza
Todo lo que respira
Alabe al Señor todo lo que respira:
la hierba, el animal, la piedra, el hombre;
alabe el que no tiene ya palabras
y aquel a quien le sobran para el nombre.
Alabe el pan sencillo de la mesa,
la mano que trabaja y no se queja,
la risa que atraviesa la ventana
y el sol que huele a trigo en la corteza.
Porque toda la tierra es un salmo abierto
que Dios va recitando en su silencio;
y basta detenerse en la mañana
para encontrar tu nombre escrito adentro.
Versos del salterio para orar y meditar
Llevar los salmos a verso propio no es reescribir la Escritura, sino aprenderla de memoria por otro camino: el de la música que ya traían. Esa misma vocación de cantar juntos late en los poemas religiosos escritos para la congregación.
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