Poemas de Confianza en Dios
Estos poemas de confianza en Dios están escritos para las temporadas en que hay que soltar el timón sin saber todavía hacia dónde lleva la corriente.
Poema sobre confiar en Dios cuando no se entiende
El reverso del bordado
Miro el revés de la tela y solo encuentro
nudos, hilos cruzados, cabos sueltos,
un desorden que ofende a la mirada
y no explica su forma ni su intento.
Pero hay un derecho que no alcanzo a ver,
un dibujo trazado desde dentro;
Tú bordas desde el lado luminoso
lo que yo juzgo apenas por el reverso.
Enséñame a esperar el día claro
en que voltees la tela y vea entero
el diseño que hoy me parece caos
y era, todo este tiempo, tu proyecto.
Poema cristiano de entrega y descanso
Soltar el timón
Solté el timón y el barco no se hundía;
descubrí que no era yo quien lo sostiene,
que la mano en el fondo de la noche
llevaba la ruta desde siempre.
Qué cansancio tan largo el de creerse
responsable del viento y de la nieve,
de la altura del mar y de la hora
en que la tempestad se desvanece.
Hoy descanso: no porque el mar se calme,
sino porque Quien manda no se duerme;
y aprendí que confiar no es no tener miedo,
sino tenerlo y no soltarle a Él la fe.
Poema bíblico sobre esperar en el Señor
El tiempo que no es el mío
Esperar no es cruzarse de brazos:
es sembrar sabiendo que no elijo
la fecha en que la espiga se levanta
ni la lluvia que empapa lo sembrado.
Tú tienes un reloj que no consulto
y una agenda que no me han mostrado;
si tardas, no es que te hayas olvidado,
es que estás preparando lo que aguardo.
Versos para confiar en Dios
Estos versos de confianza pueden leerse en voz alta cuando la ansiedad aprieta: la fe no elimina la tormenta, pero cambia de manos el timón. Confiar es más fácil cuando se conoce a quien sostiene: estos poemas sobre Dios ayudan a mirarlo de cerca, y estos poemas religiosos reúnen los que se leen en comunidad.
«Si tardas, no es que te hayas olvidado» es fácil de escribir en verso y difícil de sostener a los seis meses de espera. Para eso está este devocional sobre cuando Dios parece llegar tarde, que no promete que toda historia acabe bien.
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