Poemas sobre Dios
Estos poemas sobre Dios no pretenden explicarlo: intentan mirarlo, que es lo único que el verso alcanza a hacer.
Poema a Dios creador del universo
El primer taller
Antes que hubiera nombre para el fuego
y el agua conociera su medida,
ya estabas Tú pensando en el aroma
que tendría la tierra recién nacida.
No hiciste el mundo con un golpe brusco:
lo dijiste, y la voz se volvió arcilla,
y el eco de esa sílaba primera
aún sostiene el temblor de las semillas.
Poema sobre el nombre de Dios
Lo que no cabe en el alfabeto
Tu nombre no se agota en las palabras,
se derrama por fuera del idioma;
lo intentaron los profetas y los salmos
y volvieron con las manos más hermosas.
Eres «Yo soy»: presente que no pasa,
verbo puro, sin ayer y sin sombra;
y en ese solo nombre está la casa
donde el alma cansada se reposa.
Poema de Dios como refugio y roca
Piedra que no se mueve
Cuando todo lo firme se hace arena
y el suelo que pisaba se deshace,
hay una roca antigua que no cede
y conoce mi nombre desde antes.
No promete que el viento no me alcance,
promete que la roca no se parte;
y aprendo que la fe no es tener techo,
sino tener cimiento en el desastre.
Poemas de Dios bonitos para empezar el día
Antes del ruido
Antes de que el día tenga su ruido,
cuando aún la casa duerme su tibieza,
hay un instante en que el alma reconoce
de quién ha sido siempre la certeza.
No pido para hoy camino llano,
ni el peso de las cosas apartado;
pido saber que vas delante mío
con ese paso tuyo, acostumbrado.
Y si la tarde llega y no he podido,
si el día se deshace y queda a medias,
bastará con saber que Tú seguías
sosteniendo el lugar donde me esperas.
Poemas de Dios cortos para orar
Tres líneas y una puerta
Señor, no tengo hoy palabras claras;
te traigo las de ayer, desordenadas,
y ese silencio mío que Tú entiendes
mejor que las razones bien armadas.
Toma lo poco: cabe en una mano,
y sabe a pan del día y a descanso;
no sé rezar más hondo, pero vengo,
y venir ya es la forma de mi canto.
Poemas de Dios para leer y meditar
Estos poemas a Dios pueden leerse despacio, uno por día, dejando que cada imagen abra su propia ventana hacia el misterio del Creador.
Explorar más poemas