Poemas sobre el Perdón
Estos poemas sobre el perdón recorren sus tres direcciones: perdonar a otro, recibir el perdón y —la más difícil— perdonarse uno mismo.
Poema cristiano sobre perdonar al que nos hirió
Soltar la piedra
Llevabas esa piedra en el bolsillo
por si acaso volvía a hacerte daño;
pesaba tanto que torcía el paso
y nadie más que tú la iba cargando.
Perdonar no es decir que no dolió,
ni borrar la memoria de lo hecho:
es soltar la sentencia que dictabas
y entregarle el proceso a un juez más justo.
El rencor es un veneno que se bebe
esperando que muera el envenenado;
suéltalo, no por él, sino por ti,
que llevas años presos sin haber pecado.
Poema sobre el perdón de Dios
Tan lejos como el oriente del ocaso
No dice que te olvide a medias,
ni que guarde una copia en el archivo:
dice que aleja tus rebeliones
cuanto dista el oriente del poniente.
Y esa distancia no se mide en millas,
es la única que nunca se recorre:
dos puntos que jamás se van a encontrar
por más que el mundo gire y gire y gire.
Poema cristiano sobre perdonarse a uno mismo
El más difícil de los tres
Perdonaste al que te hirió, y fue duro;
recibiste el perdón, y fue más hondo;
pero sigues cobrándote a ti mismo
una deuda que Dios ya dio por rota.
Si el Juez cerró la causa y la firmó,
¿con qué autoridad reabres el proceso?
Bájate del banquillo, ponte en pie:
lo que Él perdonó no admite reclamo.
Versos cristianos sobre perdonar
Estos poemas sobre el perdón pueden leerse cuando cuesta soltar: el rencor cabe en el bolsillo, pero se paga con la espalda.
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