Poemas Cristianos de Luto
Estos poemas cristianos de luto no apuran el duelo ni lo explican: acompañan, que es lo único honesto que puede hacer un poema ante una pérdida.
Poema cristiano de condolencia
Lo que no se dice en el velorio
No vengo a decirte que fue lo mejor,
ni que el tiempo lo cura, ni que entiendo;
vengo a sentarme al lado y a callar
el rato que haga falta, sin apuro.
El dolor no se arregla con razones,
se acompaña, se aguanta, se sostiene;
y hay un Dios que no explica lo ocurrido
pero llora también junto al sepulcro.
Llora, que Jesús lloró primero
frente a la tumba de un amigo suyo;
no es falta de fe la lágrima que cae,
es la forma en que el amor sigue diciendo.
Poema cristiano por la partida de un ser querido
El que se fue temprano de la mesa
Quedó su silla, quedó su taza,
quedó a medias la frase de aquel día;
uno aprende que la muerte no avisa
y deja las conversaciones sin salida.
Pero hay algo que no cabe en el ataúd:
la manera en que amaba, su alegría,
lo que sembró sin darse cuenta en otros
y sigue germinando todavía.
Poema de esperanza cristiana ante la muerte
No como los que no tienen esperanza
No decimos adiós: decimos «luego»,
que es palabra distinta y más despierta;
porque el que abrió la tumba desde dentro
prometió que la última no es esta.
Habrá un día sin relojes ni distancia,
sin maletas ni salas de espera,
donde el nombre que hoy nos duele en la garganta
será lo primero que digamos al vernos.
Versos de consuelo en el duelo
Estos poemas de luto pueden enviarse en una nota, leerse en un funeral o guardarse para el aniversario: el dolor cambia de forma, pero merece palabras.
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