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Poemas Cristianos para Enfermos

Estos poemas cristianos para enfermos están escritos para leerse despacio junto a una cama: no prometen milagros, pero recuerdan quién vela.


Poema cristiano de ánimo para un enfermo

El cuarto que Dios no abandona

La habitación se vuelve el mundo entero
cuando el cuerpo no puede con la puerta;
pero incluso aquí, entre paredes blancas,
Dios entra sin pedirle permiso a nadie.

No estás solo en la noche interminable
donde el reloj se alarga y no amanece;
hay Alguien que conoce cada célula
y sabe pronunciar tu nombre entero.

Descansa, que la fe no es estar fuerte:
es dejarse cargar cuando no puedes,
y confiar en que la mano que sostiene
no se cansa aunque tú ya estés cansado.


Poema de oración por la sanidad

Petición sin exigencia

Te pido la salud, y te lo pido
sin fingir que no quiero recibirla;
pero añado, temblando, lo difícil:
que se haga tu voluntad, no la mía.

Si sanas este cuerpo, será gracia;
si sostienes el alma, también gracia;
lo que no soportaría en esta cama
sería descubrir que estás ausente.


Poema bíblico para acompañar en la enfermedad

Los cuatro que abrieron el techo

Alguien tuvo que cargar la camilla,
alguien tuvo que abrir aquel tejado;
la fe también se ejerce entre vecinos
que llevan al enfermo hasta el Maestro.

Si hoy no tienes fuerza para orar,
deja que oremos otros a tu lado;
hay días en que la fe no es tuya:
es la de quienes cargan tu camilla.


Versos de fe para quien está enfermo

Estos poemas para enfermos pueden leerse en voz alta durante una visita o dejarse escritos: a veces la compañía cabe en una hoja de papel.


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